Reglas comprobadas dos veces
Lo que el asistente puede leer o preparar se comprueba cuando se le ofrece y de nuevo cuando se ejecuta. Nunca puede ir más allá de lo que permite el rol del propio cliente.
Sus clientes piden lo que necesitan con sus propias palabras, por escrito, por voz o adjuntando una factura. El asistente consulta sus cuentas reales y prepara la operación en los propios formularios de su banco. No se mueve nada hasta que el cliente confirma.

El asistente nunca mueve dinero por su cuenta. Trabaja con los mismos formularios, permisos y segundo factor que su aplicación.

El asistente conoce el historial de pagos del cliente. «Lo mismo que el mes pasado», «lo de siempre a mi casero», «págale otra vez a Elena»: encuentra el pago correspondiente y abre su formulario de transferencia ya rellenado con el beneficiario, el importe y el concepto, con fecha de hoy.


El cliente adjunta un archivo a la conversación, como una factura o un recibo. El asistente lee el beneficiario, el IBAN, el importe y el concepto, y los convierte en la acción adecuada: un nuevo beneficiario y, después, el pago.

Sus clientes pueden enviar mensajes de voz en lugar de escribir, en inglés, francés o español. Todas las peticiones funcionan por voz: consultas, pagos, gestión de tarjetas o documentos. Práctico cuando están fuera, y más accesible para quienes prefieren no escribir.

Tarjetas, cuentas, pagos, órdenes permanentes, préstamos: el asistente puede actuar sobre cualquier producto que el banco le habilite. Bloquear una tarjeta perdida y volver a activarla, programar una orden permanente, preparar un pago. El cliente dice lo que necesita y el asistente abre la operación adecuada.

El cliente pide un extracto de cuenta con sus propias palabras, eligiendo la cuenta, el periodo y el idioma. El PDF del banco llega a la conversación, listo para descargar o enviar.

Cada una de las garantías siguientes la aplica la plataforma, no las instrucciones dadas al modelo.
Lo que el asistente puede leer o preparar se comprueba cuando se le ofrece y de nuevo cuando se ejecuta. Nunca puede ir más allá de lo que permite el rol del propio cliente.
El modelo nunca guarda. El cliente revisa el formulario ya rellenado y confirma; es el servidor, no el modelo, quien informa de lo que se ha guardado.
Los campos enmascarados, cifrados y de sistema nunca llegan a la IA. Las tablas se muestran al cliente en su sesión, sin enviarse al modelo.
Los mismos clientes, perfiles, formularios y conectores con el core bancario que su banca en línea. Un nuevo producto pasa a ser conversacional con una autorización, no con un proyecto.
Lo que el asistente puede hacer, cómo responde y quién puede revisarlo son ajustes del back office, aplicados en el siguiente mensaje sin una nueva versión.
Qué cuentas, pagos y tarjetas puede consultar o preparar el asistente. Sin autorización, está desactivado.
Qué campos muestra y puede rellenar, y el aspecto de cada pantalla, por entidad.
A dónde dirigir al cliente para reclamaciones, hipotecas o seguros, en cada idioma.
Cada petición, respuesta, acción y resultado, en solo lectura, para el personal con el rol de auditoría.
Qué operaciones piden un código: correo electrónico o aplicación de autenticación, como en el resto de la aplicación.
Mensajes de confirmación y canales alternativos traducidos por el banco.
El modelo de lenguaje es configuración, no código. Elija un proveedor y una región que se ajusten a sus políticas, o ejecute su propio modelo en su infraestructura para que ninguna conversación salga de ella. La plataforma mantiene las reglas, el acceso a los datos y la auditoría de su lado.
Taller de alcance, configuración, pruebas de aceptación y puesta en producción en su calendario habitual. Banca minorista hoy; la banca de empresas es el siguiente paso de la hoja de ruta.
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